domingo, 15 de julio de 2012

RUTA CARACOLA. IZTAPALAPA


En el oriente de la ciudad de México 
se cuenta una 
leyenda viva







Ahí, en el antiguo pueblo de Santa Catarina en el oriente de la ciudad de México hace unos años se gestó un esfuerzo comunitario para revalorar la historia de esta zona y repensarla desde su gente… Y es que, en los hombres y en las mujeres se resguarda siempre lo mejor del ser humano cuando hay interés por preservar la identidad y con esta la memoria colectiva; por divulgar la necesidad de conocer quiénes somos y de dónde venimos. Con esta filosofía se fundó el Museo Comunitario San Miguel Teotongo, ubicado en la calle Espiga s/n entre las calles Américas y Manolo Martínez en la colonia de Iztapalapa que lleva el nombre el Museo.

Juan Ángel Luna es el administrador, pero es mucho más que eso y la gente del barrio se lo reconoce. Y es que Juan es un “ángel” para muchas mujeres que han encontrado en este Museo la posibilidad de intercambiar sus conocimientos en materia de herbolaria y medicina tradicional. Habrá que señalar que cada vez hay más hombres participando en este esfuerzo, pero también muchos niños y niñas de la colonia y de otras colonias contiguas que se trasladan (en una hora de trayecto o más) para sumarse a alegría de participar en sus actividades: matines infantiles, la hora del cuento, coloreando las paredes en un nuevo proyecto de mural… pero también en sus quehaceres: limpiando libros, barriendo, sacudiendo vitrinas y mesas o bien contribuyendo en la actividad comunitaria: calentando las piedras para el temazcal o promoviendo las actividades en sus escuelas y entre sus vecinos… A los niños y niñas guerreras y guerreros Juan Ángel les llama “aguilitas solares”…


No cabe duda, desde que uno ingresa a este Museo uno se siente cobijado desde el inicio hasta el final… Los primero en recibirnos son los policías… Un hombre presto a indicarle dónde se encuentra el espacio o la persona por la que se pregunta o inquiere; cómo salir de ahí, qué trasporte tomar… Y una mujer policía de ojos claros y de sonrisa dulce… Atenta a los cuentos y como dice: “Con un ojo al gato y otro al garabato”, pues también se seducen y tienen necesidad de las actividades culturales que promueve el Museo…

¿Qué sería de la ciudad si al menos la mitad de los policías fueran tan eficaces y amables como ellos? Seguramente estos dos policías han contribuido a mejorar la seguridad en el barrio, pues cuentan que hace unos diez años los taxistas que provenían del Centro Histórico, Taxqueña, Coyoacán, Tlalpan no querían entrar a Santa Catarina, “disque porque era requetepeligroso”, “¿Será?” –me preguntó y al mismo tiempo respondo: “Cómo no va a ser ‘peligrosa’ una zona donde son casi nulas las bibliotecas, las librerías, los jardines y las plazas públicas, son espacios de recreación y juego, las escuelas primarias, secundarias… donde prácticamente son inexistentes las preparatorias y bachilleres y las universidades… Son colonias y delegaciones en el olvido de los presupuestos públicos y del interés de los políticos…” Es una lástima, de verdad.

Este domingo me enteré que aún hay niños y niñas que por sus problemas familiares no asisten a la escuela. No están inscritos. La maestra de primaria, María Araceli Balderas quien acudió al Museo Comunitario para atenderse una parálisis facial por exceso de estrés, se ha convertido en asidua participante de las actividades y se dará a la tarea de investigar a las familias de estos tres niños y tratará de convencer a sus padres para que asistan a la escuela. Se trata de dos niñas con siete años de edad y un niño de alrededor de once, dos de ellos son hermanos y con la otra niñas, primos… La educación es un derecho y habrá que hacerlo valer; pero sobre todo, garantizar que al asistir a la escuela no sólo se adentren al conocimiento, sino que disfruten del juego y de la compañía de otros niños y niñas de su edad, que conzcan valores comos la fraternidad, la solidaridad, la amistad, el amor… Mmmmm tenemos mucha tarea aún.




Hoy estuve contando "cuentos y mentiras" en el Museo Comunitario de San MIguel Teotongo, en el antiguo pueblo de Santa Catarina, Iztapalapa... Es maravilloso compartir con los amigos de Ruta Caracola Tienen un temazcal, un museo de sitio y sus paredes están llenos de murales... Vale la pena visitarlos y llevarles un libro para contribuir a su biblioteca que están conformando... Vale mucho la pena sumarse y replicar estos esfuerzos… Salud y larga vida // Florina Piña  Fotos: RUTA CARACOLA

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