domingo, 26 de febrero de 2012





LO MEJOR
DE LOS CUENTOS

Como quien bebe una GRAN RESERVA







Por Florina Piña Cancino



Centro Histórico, México; 26 de febrero de 2012. Recuerdo la primera vez que pusieron en mis manos una copa de Zacapa, veintitrés años -el ron guatemalteco, uno de los mejores del mundo. Me lo sirvieron derecho. Lo esperaba al menos en las rocas o campechanito -con menos agua mineral que refresco de cola. Luego de ladear ligeramente la copa y aspirar el aroma del contenido, sentí que en mi cerebro se desparramaba algún químico que aguzaba los sentidos. Al probarlo, el golpe fue fulminante. Me obligó a cerrar los ojos mientras degustaba. Paladeé su sabor hasta el último momento. No sabía dónde se concentraba el mayor gozo, si en el olfato o en el gusto. Mis pupilas estaban dilatadas al abrir los ojos. “Es una délicatesse”, pensé. Ni el ron venezolano Siglo que se desliza por la garganta como mantequilla me había dejado una impresión tan fuerte.


Así, como el recuerdo de ese ron Zacapa en mi boca prevalece la función Lo mejor de los cuentos, a cargo del grupo Sol Azul; ésta se llevó a cabo en Coyoacán, en el Museo Casa Leon Trotsky, la noche del sábado lluvioso del 25 de febrero. Verdaderamente fue un deleite para los oídos. Y no me dejarán mentir las personas del público que en una tarjeta bibliográfica vertieron sus comentarios:


Es la segunda vez que tengo esta experiencia, me parece maravillosa la forma en que nos transportan. Gracias: María del Socorro Pérez // Es la primera vez que asisto y la verdad me encantó, consultaré su página para estar al pendiente de sus eventos. Gracias: Ana Lilia // Muy bonitos cuentos y muy buenos. Felicito a todos los expositores y sigan adelante: Bertha // Extraordinaria calidad. Entretenimiento inmemorable. Gracias a todos los artistas: Luis // Excelente pasatiempo. Fabulosa velada. Los cuentos muy bien contados y con tiempos perfectos. Muchas felicidades, no se detengan en estos proyectos tan agradables. Francisco

Y es que se nota el decantamiento de la palabra, la finura de la escuela que en cerca de siete años Moisés Mendelewicz ha impulsado desde el Centro de Técnicas Psico-corporales para el Desarrollo Humano Río Abierto. 1 La selección del material, la dicción impecable de los miembros del grupo Sol Azul, la amplitud de su léxico, dejan ver el esmero, el cariño, el rigor, la dedicación del maestro sobre sus pupilos. Pupilos que a siete años de reunirse semana a semana cuentan con su propia luz, su propio peso, cuentan con una distancia amorosa del maestro también para lanzar al mundo de la narración oral y escénico sus propuestas personales; tal es el caso de Jennifer Boni que es tallerista, Francisco Ibarlucéa que va por la producción de un nuevo espacio de cuentería 2 (después de mantener otro por cerca de tres años en la librería de viejo El Laberinto). Y desde esta casa de Cuenteros y Cuentistas, la entrañable Hena Carolina Velázquez quien le ha impreso un tono amoroso e intelectual desde el periodismo. 3

Sin embargo, otros miembros del Grupo Sol Azul han sumado sus pasiones académicas a la cuentería; es el caso de la germana Elizabeth Siefer, decana de la Facultad de Filosofía y Letras de la Unam; quien desde los últimos meses vive en Barcelona. Como traductora del alemán ha proveído de la más exquisita literatura de su país de origen, las bibliotecas de la Máxima Casa de Estudios. La Siefer es una mujer madura, de un cabello canoso brillante, sedoso. Ella mantiene la juventud en sus ojos, en su sonrisa, en su palabra, en su agilidad corporal. Anoche, nos deleitó con un cuento ubicado en el Central Park de Nueva York y de cómo el lenguaje de los gatos puede llamar la atención hasta a una cebra. Su trabajo en el escenario del jardín del Museo Trotsky comenzó a cobijar al público que se protegía de lapertinaz lluvia. Apenas había despuntado la función, eran cerca de las ocho de la noche cuando sus maullidos despertaban la envidia de los gatos más gatos. ¡¡¡¡Miiiaaaauuuuu!!!

Los primeros aplausos de las cerca de cincuenta personas apagaban el ruido de la lluvia. Hubo por cierto personas del público que al final hicieron un llamado para cambiar de lugar, cuantimás en días como este en que la precipitación pluvial sorprendió a todos.

Muy buena presentación. La lluvia no ayudó mucho, creo que el espacio del auditorio es mejor: Humberto // Muchas gracias por contar. Las palabras y las historias son dulce compañía cuando los portadores transmiten emociones auténticas. Aunque la lluvia y el frío habrían podido librarse en el auditorio. Anónimo

Los aplausos apagaron también el ruido del concierto que se llevaba a cabo al mismo tiempo en el auditorio del Museo. Es increíble lo que tenemos que pasar los cuenteros-gestores culturales que nos empeñamos por sostener un espacio lúdico. Recreativo. Falta sensibilidad no sólo para respetarlo en los tiempos acordados, sino para que las instituciones que los albergan cubran los honorarios tanto de organizadores como de artistas. En siete años, el grupo Sol Azul no sólo ha mantenido funciones de calidad el último sábado de cada mes -a las siete de la noche; sino que ha generado un público que ha aguzado sus oídos para introducirse en la más exquisitaliteratura en voz de los cuenteros. Es un público que los organizadores aportan al Museo. Y eso no siempre las autoridades lo valoran. Y a pesar de ello, pasando las ocho de la noche ya había más de setenta almas en el jardín del Museo Casa león Totsky, todos resguardados bajo una lona verde pasto. Cuarenta sentados en las sillas que el grupo alquiló y el resto de pie, rodeando el escenario. Gozoso.


Uno de los aplausos más nutridos se los llevó Francisco Ibarlucéa con el cuento La corvina negra del escritor, Mario Delgado Aparian. Cuánto tiempo habrá durado el también llamado Patxi con esa historia: ¿quince, veinte minutos? Tal vez más. Minutos que jamás se resintieron en el ánimo de los convocados. La historia fluyó como agua cantarina en fuente arabesca. El público callaba y seguía expectante el naufragio de unos pescadores que habían embarcado en el puerto chileno de Santa Ana. Reía cuando en medio de la desolación, el delirio apresaba a uno de los pescadores quien se lanzó a cantar la opereta La donna e mobile de Rigoletto, de Giuseppe Verdi, que en voz del cuentero sorprendió, agradó. Francisco también jugó con el silencio a lo largo de la historia, para hacer uso de la pantomima que también fue muy bien recibida por el respetable.

Jennifer Boni cerró la noche con un cuento de la multipremiada Isabel Allende, escritora chilena que supo dibujar muy bien la sensualidad, la picardía de una aldeana del sur de América en el cuento, Boca de sapo. Y es que Hermelinda, además de joven y bella, despertaba las pasiones de pastores y peones que encontraban en ella su única distracción, divertimento. Con ella gastaban el dinero de sus quincenas. Y es que, Hermelinda ejercía la prostitución por vocación y además de manera divertida. Audaz. Vibrante. Escandalosa. Se las ingeniaba para proveerles clandestinamente aguardientes. Los juegos de azar siempre concluían premiando a los vencedores con dos horas de pasión y lujuria. Hasta que llegó Pablo, un español trotamundos que había abandonado su país acusado de robo. Él supo de la fama de Hermelinda, la buscó y al dar con ella supo que estaban hechos de la misma madera. Cuando un hombre atraviesa con su mirada a una mujer, ésta sucumbe a sus encantos. Ya no hay nada que hacer para separarla de él. Y Pablo se la llevó. Lo malo es que los peones se quedaron sin juegos de azar ni divertimentos; su ánimo cayó por los suelos afectando su productividad; de nada sirvió el esmero de sus patrones ingleses por ponerles una casa de juego.


La exquisitez literaria de la profesora politécnica se dejó sentir cuando Marielena Carvajal saltó al escenario con una historia de Frederick Brown: Como un oso. Un cuento donde la magia salva a una joven mujer que por accidente cayó en la jaula de los osos. El marido quien echó mano de los trucos aprendidos en la infancia tuvo que soportar la seducción que “sufría” su esposa atrapada, por parte de un oso joven. Uy, uy, uuuy… El público soltó los aplausos y las risas cuando supo –por voz de la cuentera- que él, el marido, en una sala de hospital, nervioso esperaba que su mujer diera a luz.

Siguiendo con este tono de incertidumbre, Hena Carolina Velázquez narró la muerte de un detective con larga trayectoria. Sus colegas, sus camaradas, su ex discípulos al revisar el cadáver deducían que el golpe en la nuca había sido fulminante. Inspeccionaron todo, pero jamás encontraron el arma en la casa del occiso. La esposa con seis meses de embarazo había tenido una charla pocos minutos antes de que él muriera. Las palabras de su marido cambiarían el rumbo de sus vidas. ¿Qué le habrá dicho el detective a su esposa que despertó su ira más profunda? Acaso, ¿alguien sospecharía de ella? Carolina contó un cuento inteligente y lo llevó hasta sus últimas consecuencias en el escenario, Cordero asado de Roald Dahl.

Victoria Rodríguez quien se ha dedicado a explorar la literatura erótica, nos sorprendió con una leyenda colonial de la autoría de Ibarlucéa: El fraile y el alacrán… Don Lorenzo fue un acaudalado comerciante cuya fortuna vino a menos cuando los filibusteros mataron a su hijo en aguas del Pacífico y de la pena su esposa murió. En medio de la pérdida y la quiebra, el hombre visitó a un humilde fraile que no sólo resolvió su problema de dinero con “un milagro”, sino que lo hizo recuperar la seguridad y confianza en sí mismo.

Rosa Elena Barrientos narró La seña de Guy Maupassant, historia de una mujer joven casada con un hombre maduro sumido en su trabajo. Su única distracción la encontró en un balcón de su casa ubicada en Francia. Desde ahí descubrió lo “impúdico” de su vecina quien vestía largos escotes y cortas faldas, siempre recibiendo hombres a lo largo del día. Al paso del tiempo y ante el éxito de la vecina y su vida aburrida decidió posar en el balcón, no como una mujer de la vida galante, no; sino como una dama. Pronto despertó pasiones y pronto, también, desfilaron cerca de su casa hombres diversos. Su vida dio un giro, sobre todo el día en que decidió abrir las puertas de su casa a un desconocido de cuerpo joven y fogoso. Lo disfrutó, lo gozó. Permitió que la recorriera toda. Pero el miedo y la intranquilidad se le metió en el alma cuando éste prometió volver la siguiente semana. Su marido comenzaría un periodo vacacional y ella, evidentemente, no podría atenderlo. Pero además: ella era decente y casada. Ansiosa buscó el consejo de una duquesa, su amiga, quien atinadamente la llenó de certidumbres y tranquilidad. ¿Hasta dónde puede llegar el ingenio de una mujer para evitar que un marido descubra la infidelidad? “¡Además te pagó quinientos euros!” –le dijo divertida.


Dos horas de cuentos a ocho voces. Polifonía de tonos y ritmos; rostros y cuerpos. Cada uno con una propuesta narrativa y literaria; pero con el sello de pertenecer a una escuela. La función Lo mejor de los cuentos, a cargo del grupo Sol Azul que se llevó a cabo en el Museo Casa Leon Trotsky representó una cata de excelentes historias y voces. Un deleite para los oídos, la vista.


Durante este tiempo mágico, ni una sola persona del público se puso de pie para retirarse antes de concluir la función. La lluvia había pasado, sólo se escuchaba el goteo en algunas partes de la lona verde pasto. Reinaba entre los asistentes una atmósfera fraterna. El jardín del Museo lucía en oscuridad absoluta. Todo estaba mojado.


Entre el público había cuenteros como la maestra becaria del Fonca, Marilú Carrasco; Rosa María Durand, Patricia Proal, Erik Jiménez, entre otros alumnos de Moisés y Jennifer. También el entrañable Alonso Sierra, diseñador del grupo Sol Azul. La complicidad abrazable se dejó sentir en un abrazo final cuando Mendelewicz dijo las últimas palabras al recordar la historia de la tradición oral africana con la que inició la función: Ustedes saben por qué el cielo está tan lejos… Porque unas mujeres negras, altas y delgadas golpeaban con largos palos los cacelores durante la preparación de la comida para sus maridos. Los golpes no sólo agujerearon el cielo, sino que lo alejaron del suelo. Ahora esos hoyos por las noches son estrellas. Estrellas como estos cuenteros que se presentaron esta noche.

Y Moi tiene razón. Muchas felicidades al grupo Sol Azul, y hasta la siguiente entrega.







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1. Moisés Mendelewicz mantiene un taller permanente, valdría la pena que le conociera y se inscribiera… Río Abierto está ubicado en la calle Luz Saviñón #924 Col. Del Valle, entre Gabriel Mancera Nicolás San Juan. Más información en Tel. 55-43-30-57 o bien, en:
rioamex@rioabierto.orgdifusionrioabierto@gmail.comhttp://www.rioabierto.org
Ahí mismo Jennifer Boni imparte su taller Cuentos desde el alma.


2. Jueves de cuentos en Tacuba No. 53, Centro Histórico de la ciudad de México, muy cerca del metro Allende. Y si se quedó con ganas de seguir escuchando historias, acompáñenos ese mismo día a las 21:00 hrs. en el Gran Hotel Ciudad de México ubicado en la calle 16 de Septiembre No. 82 casi esquina con Zócalo, en el Piano Bar (Planta Baja). Consumo mínimo una bebida… Y dese un homenaje los jueves. Y los martes en este mismo espacio -con un cóver de consumo de 120 pesos (una bebida y un snack) disfrute las funciones de gala con los mejores cuenteros del Valle de México einvitados extranjeros que nos hacen el honor de compartir sus cuentos. Consulte la cartelera en www.cuenterosycuentistas.blogspot.com Y esté al pendiente del Festival Internacional que se llevará a cabo del 22 al 30 de abril.


3. Todos los lunes, Carolina Velázquez nos comparte su opinión, sus digresiones intelectuales en la columna titulada Caracola de Voces… Búsquela semanalmente y compártala con sus amigos en
www.cuenterosycuentistas.blogspot.com

1 comentario:

  1. Hola, soy amiga de Elizabeth Siefer, pero desde que se fue a Barcelona perdí contacto con ella. ¿Ustedes tienen contacto con ella?, ¿pueden ayudarme a contactarla?

    Se los voy a agradecer mucho,

    Elvira Carrillo.

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